La Historia de Góngora Marmolejo
Hay dos problemáticas interesantes que abordar en torno a la Historia de todas las cosas que han acaecido en el Reino de Chile y de los que lo han gobernado, de Alonso de Góngora Marmolejo: su constitución genérica y su condición de enunciación. Obviamente, no son las únicas que se pueden trabajar, pero son las dos que desarrollaré brevemente en esta entrada.
Respecto al primer asunto, siguiendo las formulaciones de Walter Mignolo, vale la pena preguntarse si el texto de Góngora Marmolejo es efectivamente una "historia" (como lo señala su mismo título), una "relación", una "crónica" o todas ellas simultáneamente. Personalmente, me la juego por esta última opción. Así, por ejemplo, el "yo he visto" o el "yo me informé", que marcan el relato, dan cuenta de su adscripción a la preceptiva historiográfica de la época; el predominio del componente cronológico, por otro lado, lo dota de un carácter a todas luces narrativo, más propio de la crónica; y el que el texto responda a la petición de Juan Ovando y que esté dirigido a él, lo aproxima al tipo discursivo de la relación.
En cuanto a la segunda problemática, llama la atención el que Góngora acuse y condene los vicios de la mayoría de los gobernadores del Reino de Chile (exceptuando a Rodrigo de Quiroga) y que, al mismo tiempo, demande mejores premios para los soldados y vecinos del reino, que son quienes -de acuerdo a su relato- detentan las virtudes dadas por la lucha, conocen en terreno la situación de la guerra y han cargado con la mayor parte de los "trabajos" (penurias, infortunios) suscitados por ella. De allí que Lucía Invernizzi, en "Estructura de la Historia de Góngora Marmolejo", identifique la presencia de tres discursos en la Historia de todas las cosas...: el histórico (de la fama y del fracaso); el judicial (defensa de los derechos de los soldados y vecinos marginados dentro de la sociedad colonial y acusación contra quienes los han tratado injustamente) y el político o deliberativo (que compromete problemas de gobierno y administración del reino y de conducción de la guerra de Arauco).
A partir de este último punto, podemos concluir que el texto de Góngora Marmolejo es un cuestionamiento a la forma de llevar adelante la conquista del reino, y un cuestionamiento -cabe resaltar- enunciado por un sujeto integrante del sector hegemónico. Como lo diría Raymond Williams, no estamos acá ante la presencia de un discurso "contrahegemónico" sino ante la solicitud manifiesta de una "hegemonía alternativa". En otras palabras, no se critica la conquista militar en sí, sino el modo y a los responsables de llevarla a cabo.
A ver si durante la próxima sesión retomamos esta idea...
¡Saludos!









11 de octubre de 2012 a las 19:31
Pienso que es muy importante hacer un comentario con respecto al modelo historiográfico al que se adscribe Góngora Marmolejo y como este lo usa, moldea y modifica en base a su propia intención. En su escrito, el autor destaca que los sucesos narrados son importantes y digno de memoria, es decir, estos deben perpetuarse en el tiempo, por ende realiza una escala valórica (que conlleva a una selección de la fuente histórica) con respecto a los hechos y de las personas que se ven inmersas en estos,en base a su propia percepción de su entorno o de la intención que posee al escribir.
Se puede concluir con esto último, tal como usted lo expuso, que Marmolejo se basa en el discurso histórico o historiografía de la fama y del fracaso, donde entrega valores a los protagonistas, perpetuandolos. Los hechos narrados son exclusivamente los "dignos de ser narrados" que deben pasar a la posteridad, es decir, los agrupa otorgándoles el rótulo de fama. Pero, según mi parecer, Marmolejo, a pesar de que ocupa este recurso historiográfico, realiza un quiebre con respecto a este y lo modifica en base a lo que este realmente quiere comunicar. Si bien el autor basa su escrito en torno a las figuras de los gobernadores, este realiza una reducción notable del heroísmo que deben tener estos supuestos protagonistas y es más, realiza una constante crítica a estos mismos (exceptuando a Rodrigo de Quiroga) y en cambio, valora, narra y le otorga importancia a los sucesos que son secundarios, que quizás no tienen tanto valor histórico, pero que tienen un peso valórico importante para su propia visión como soldado en la conquista. Considero que más que hacer una historiografía de la fama, lo que hace este autor es basarse en una especie de anti-fama, ya que sus escritos quieren alzar la figura de personas y hechos que no son valorados y que no son conocidos, en cambio hunde la figura de los que realmente deberían ser protagonistas, quitándoles esta figura heroica, como es la tónica de la historiografía hispanoamericana del siglo XVI, de los caballeros medievales o de la historia griega clásica.
Cristóbal Carrasco Oñate
11 de octubre de 2012 a las 22:45
Con respecto al tema genérico de la obra creo que se puede simplificar aún en el mismo Mignolo. Hay que recordar que con respecto a la crónica termina diciendo que es la historia la que la absorbe, es por eso, que pienso que ya el problema se podría ver tan sólo (si es que no aparecen otros géneros entre medio) entre relación e historia. Digo esto porque he notado que en estos dos textos (Alonso de Ovalle y Alonso de Góngora Marmolejo) el tema cronológico y de la narración (propio de la crónica) está presente e incluso (corriganme si no es así) nunca tratan su obra como una crónica, o es relación o es historia, o "histórica relación" o una mezcla de ambas, problema que nos queda resolver a nosotros.
En cuanto al tema de los retratos creo que simplemente son lo concreto final de las descripciones de cada gobernador. A lo que me refiero es que el modelo de los vicios y virtudes son el ejemplo final para retratar a cada gobernador, debido a que, como pasa con Pedro de Valdivia, la dinámica está a largo del relato, sacando a flote los vicios de los gobernadores, y no sólo al final de cada aparatado, así dejando una sensación de rechazo hacia dicho gobernador durante toda la lectura, que encuentra finalmente su justificación en el modelo del retrato
Alberto.
12 de octubre de 2012 a las 0:04
Más allá de la estructura o el cánon en que se pudiera circunscribir este escrito, me gustaría abrir el tema a un aspecto que pudiera pasar desapercibido, pero me parece interesante. Tal el el caso de la similitud que presenta un párrafo del texto con respecto a la concepción griega sobre los dioses.
Es necesario mencionar entonces, cuáles eran las acciones de los héroes griegos que los hacían caer en "hibris". Uno de estos era la desmesura, la ira y otro muy importante era el ir contra los designios, la voluntad y la no veneración de los dioses.
dado el caso, antes de la muerte de Valdivia, él se señala como Señor al haber tenido tantas riquezas y el autor señala que no le da las gracias a Dios ni a los sirvientes que sacaron el oro para él. Este ejemplo ya aventura lo que será el fin del conquistador. Junto con eso Marmolejo señala al final del capítulo que uno no tiene que querer ser más que lo es, puesto que si Dios lo ha querido así, así debe quedar.
En esto último también se puede hacer un paralelo con la concepción de Destino de los griegos, el que es inquebrantable y no se ´puede luchar contra él tal cual edipo sucumbió ante el destino. Así mismo, Valdivia es "enjuiciado" por el autor al decir que al hacerse ambicioso por diferentes maneras (como haber quitado el oro a sus cortesanos cuando se fue a Perú en Barco) caerá cual héroe griego de manera ignominiosa y es por esas cosas que Dios lo castigó.
Como vemos, la concepción del héroe que espera el autor es similar en estos aspectos a los que se esperaba antaño de los héroes griegos.
12 de octubre de 2012 a las 23:31
En respuesta a lo que enuncia Cristóbal difiero en un aspecto, pues considero que de Góngora Marmolejo no es que le dé importancia a sucesos secundarios, sino que busca destacar los hechos que hicieron posible la conquista y quizás es a nuestro parecer dejarlos en un segundo plano, porque sí tienen valor histórico, sólo que nosotros no se lo reconocemos y nos limitamos a aceptar una figura como conquistador y verlo como el "protagonista", por lo menos de la empresa que «dirigió» en la conquista.
Por otra parte, este autor sitúa sus críticas dentro de un hecho hegemónico y busca defender el protagonismo del soldado dentro de la conquista; pero no hay que olvidar que él fue soldado y participó activamente dentro de la conquista; entonces, es posible que también busque el reconocimiento de «su participación» en lo acontecido. Puede parecer una idea muy rebuscada, pero en el retrato de Melchor Bravo de Sarabia se reconoce a sí mismo como un buen vasallo, fiel y desinteresado; presentando una imagen digna y prestigiosa de sí mismo.
Bueno, esto último es una concepción personal, y como señalé anteriormente puede parecer muy rebuscada la idea y el argumento, aún así no deja de ser una probabilidad.