Acerca de los estudios coloniales latinoamericanos

Como lo vimos en las primeras sesiones, los estudios coloniales latinoamericanos constituyen hoy un campo disciplinar bastante extendido dentro del mundo académico. De hecho, en Chile pueden encontrarse grupos de trabajo en varias universidades (USACH, U. de Chile, PUC).

Según lo expone Gustavo Verdesio en "Colonialism now and then", los estudios coloniales se segmentan en dos líneas investigativas. En primer lugar se ubica­rían las “prácticas disciplinarias hegemónicas”, consistentes en estudiar los textos coloniales desde una perspectiva literaria que, en el mejor de los casos, olvida la injusticia característica de las situaciones coloniales en que estos textos han sido producidos; en los peores casos —continúa Verdesio—, los especialistas acaban celebrando la mirada etnocéntrica de los sujetos criollos y europeos, a menudo autores de los textos canónicos. En segundo lugar, tenemos lo que Verdesio considera —corrigiendo a Walter Mignolo — no un nuevo paradigma sino un “nuevo modo de producción intelectual”, el que apunta fundamentalmente a la expansión del canon colonial mediante la incorporación de textos producidos por sujetos subalternos y a la formulación de nuevas prácticas de lectura considerando la diversidad y pluralidad discursiva del periodo colonial.

Ahora bien, aun cuando Verdesio sustente sus dichos en ejemplos concretos y recalque que en el campo de los estudios coloniales no hay lugar para terceros espacios o terceras vías, no puede soslayarse el hecho de que, a pesar de que los textos de nuestro interés en el curso sean obra de sujetos pertenecientes a la "ciudad letrada" (Ángel Rama), estos sujetos continúan siendo subalternos en cuanto están sumidos en un contexto colonial. Además, la preocupación por los textos de criollos letrados no tiene por qué ser una agenda necesariamente contraria a los planteamientos del “nuevo modo de producción intelectual”, pues también es útil a la hora de enriquecer el canon literario continental y nacional, es capaz de indagar en las situaciones coloniales (de injusticia) en que aquellos textos han sido producidos y en sus análisis puede incorporar saberes y cajas de herramientas originarias de disciplinas ajenas a la literatura.

De acuerdo a Eduardo Becerra, las formulaciones de discurso colonial y semiosis colonial, introducidas en el campo de los estudios coloniales por Walter Mignolo (19861992) y Rolena Adorno (1988), en su pretensión de “detectar una alteridad respecto a la hegemonía imperial”, han tenido como uno de sus resultados inmediatos la ampliación efectiva del canon, permitiendo la incorporación de nuevos referentes y, junto con ello, la complejización del mapa literario latinoamericano. Por otro lado, aquellas formulaciones, que se plantearon como alternativas a la noción de literatura en tanto se la consideraba fundada en criterios eurocéntricos, si bien no pudieron desplazarla nominalmente, y en la medida en que posibilitaron un incremento considerable del corpus de trabajo y un abordaje crítico distinto al sugerido por el análisis tradicional, incidieron —como hemos visto— en la renovación del campo y colaboraron —pensamos— en una resemantización del concepto. Después de los antedichos aportes de Mignolo y Adorno, los estudios coloniales latinoamericanos dieron cabida a la otredad colonial americana y se volcaron hacia un trabajo decididamente interdisciplinario en el que “sin el apoyo de la historia del derecho, la teoría legal, la filosofía política, la teología y la historia no es posible entender un corpus de textos tan complejo” (Raúl Marrero-Fente, Al margen de la tradición). Mientras, la noción de literatura —y en esto es innegable la participación también de la literatura testimonial— fue comprendida dentro del ámbito de las prácticas sociales, operación en la que probablemente tuvo mucho que ver el concepto de discurso (colonial) en cuanto éste solicitaba extender el alcance de lo estético a lo cultural (Adorno).

Bueno, ya me he extendido demasiado. Por último, sólo les dejo el enlace al artículo de W. Mignolo "Cartas, crónicas y relaciones del descubrimiento y la conquista".

¡Saludos!

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1 Response to "Acerca de los estudios coloniales latinoamericanos"

  1. Daniel S.D. says:
    12 de octubre de 2012 a las 18:54

    Personalmente, creo que la forma en que se realizan los estudios coloniales tiene la lógica más grande de todas, puesto que corresponde a visión eurocéntrica de ver el mundo: primero las autoridades y luego vemos si vale la pena el resto.
    No debería parecernos extraño, entonces, que en un comienzo sólo se considere literatura lo que escribían ciertos autores y que con la posterior apertura del canon colonial, se empezaran a considerar más textos como "literatura". Si vemos los textos que se consideran literatura en un principio y los comparamos con los que son considerados literatura tras la apertura del canon, se puede ver cómo en los correspondiente al segundo caso se encuentra mayor participación de parte de los criollos en los relatos, para buscar mayor justicia y representatividad en la colonia.
    Hay que entender este proceso de ampliación del canon como algo positivo, puesto que nos permite dar una visión más general y específica al mismo tiempo a la hora de analizar el Chile colonial y, al mismo tiempo, hace más justo este proceso de estudio, cada vez más abierto y menos absolutista.

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