El problema de lo criollo en la Histórica relación del Reino de Chile (1646), de Alonso de Ovalle
Como les comentaba en clase, el tema de lo criollo en la Histórica relación del Reino de Chile de Alonso de Ovalle sólo recientemente ha venido a ser problematizado. Se pueden hallar referencias en varios estudios anteriores -como lo acusa María Luisa Fischer en su artículo "Para leer la historia eclesiástica: el casi de la Histórica relación del Reino de Chile...", del año 2002-, sin embargo, tales referencias son sucintas y no profundizan en el asunto. La mayoría de los trabajos sobre el texto de Ovalle se concentran en la descripción de la naturaleza que realiza el jesuita y -aun cuando se relacionen con ella- dejan de lado otros aspectos relevantes del mismo, aspectos entre los cuales se cuenta lo criollo.
¿Por qué es importante este tema? La pregunta necesita una respuesta que justifique el interés por el tema en cuestión. Es importante hoy en los estudios coloniales (literarios y no literarios) en tanto lo criollo se vincula al surgimiento de un sector social nuevo y distinto dentro del mundo colonial latinoamericano. Un sector social denigrado en un comienzo, tanto por las personas ajenas a él como por quienes se contaban entre sus filas, pero que desde el siglo XVII irá adquiriendo una conciencia diferenciada respecto de lo español y de lo indígena. Operará en su interior un "autorreconocimiento" -hasta llegar a una "autoafirmación"-, según los términos de Arturo Andrés Roig. O, si lo queremos decir con Mabel Moraña, se formará una "conciencia criolla", dotada de ese sentido de autorreconocimiento y con una alta valía de sí misma. Será este sector el que fundamentalmente llevará adelante los proyectos emancipatorios en el continente, movidos por intereses políticos y económicos divergentes de los intereses de la corona española (aunque no en términos absolutos). De ahí la importancia del tema.
Volviendo a la Histórica relación, lo criollo se ha visto expresado en el panegírico de la naturaleza, en esa descripción hipérbolica que se hace de la naturaleza chilena hasta transformarla en paisaje (véase el famoso estudio de Walter Mignolo: "Cartas, crónicas y relaciones del descubrimiento y la conquista"). De hecho, Marcos Figueroa sostiene que es en ese panegírico donde se revela la condición criolla de Alonso de Ovalle, y de opinión similar es Andrés Prieto. Lo interesante del trabajo de Prieto es que éste da a entender que el paisaje de Ovalle se construye no sólo a partir de una "retórica patriótica", sino también a partir de un discurso histórico y naturalista jesuita ya tradicional en la época. Un discurso que tendía a las historias locales y que estimaba que en la naturaleza se daba la presencia de portentos y maravillas, útiles tanto para adquirir un conocimiento más profundo del mundo y la divinidad como para demostrar los réditos de la práctica misionera jesuita. En suma, lo criollo y lo jesuita son dos discursos coexistentes en el relato de Ovalle. ¿Se limitan mutuamente o se llegan a complementar? Es una pregunta a la que habría que dar solución.
Leía hace poco un texto de José Antonio Mazzotti en el que éste señala: "las descripciones superlativas de ciudades o territorios americanos revelan más bien el perfil psicológico de sus autores, su locus subjetivo de enunciación, y, consecuentemente, su constitución como sujeto de discurso y como sujeto social". Desde esta perspectiva, rápidamente podríamos entrar a pensar que el panegírico de Ovalle expresa más que su sola condición criolla -como lo sostiene Marcos Figueroa-, ya que también estaría manifestándose una conciencia social criolla a través de se discurso encomiástico. Pero la cosa no parece ser tan fácil. ¿Ovalle se asume efectivamente como criollo? Dos alternativas se me ocurren para zanjar el asunto. Una es tener en cuenta el concepto de "agencia criolla" que propone el mismo Mazzotti, puesto que el concepto recoge la posición intersticial de los criollos y, por tanto, su actuar ambiguo dentro del orden colonial, en ocasiones sumiso y en ocasiones subversivo. La otra opción es advertir los objetivos de Ovalle en su texto y en su misión en Roma: lograr la separación de la viceprovincia jesuita chilena de la provincia peruana y conseguir misioneros para la evangelización. Es importante tomar en cuenta estos propósitos ya que el resto de los elementos textuales van a estar operando en función de ellos; tanto el panegírico de la naturaleza como los portentos y maravillas podemos considerarlos elementos subordinados a esos fines. De ahí que la "conciencia" criolla de Ovalle se nos vuelva problemática.
El lunes seguiremos hablando sobre esto y otras cosas del libro del jesuita Ovalle. Hasta entonces!








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